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Hábitos saludables, individuo sano.

Una alimentación saludable, la práctica diaria de ejercicios físicos y el chequeo médico ayudan a cuidar la salud del corazón y evitar importantes patologías. En frecuentes estadísticas citadas, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en todo el mundo, y no sólo en los países desarrollados. Esto representa un esfuerzo por identificar y tratar los factores de riesgo cardiovascular. Los avances en esta identificación y manejo, esperan cambiar la tendencia actual, que para el año 2020, se predice, será la misma. La presencia de factores de riesgo se asocia con el desarrollo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. El manejo de estos factores debe ser multidisciplinario, involucrando al paciente, su médico, otros profesionales de la salud y a la familia. La meta es prevenir futuros eventos cardiovasculares.

ENFERMEDAD ATEROSCLERÓTICA

Aunque muchos la desconozcan, se trata de la causante de las enfermedades a nivel cardíaco, cerebral o de las arterias periféricas. Lo que hace es depositar paulatina y progresivamente partículas de colesterol a nivel de las arterias, engrosándolas y generando reacciones inflamatorias. Es provocada por la falta de control de ciertos factores de riesgo, detallados a continuación.

FACTORES DE RIESGO

La consulta al cardiólogo es necesaria, y su objetivo es pesquisar los factores de riesgo coronario. Algunos son evidentes, y otros son desconocidos por el mismo paciente. Es necesario tener en cuenta que:

  • Las edades avanzadas tienen más riesgos cardiovasculares.
  • El sexo masculino es más vulnerable en este aspecto, aunque la mujer en estadios ya post-menopáusicos comienza a alcanzar al porcentaje de riesgo que padece el varón.
  • La historia familiar de enfermedad cardiovascular a edades tempranas.
  • El tabaquismo es un factor altamente nocivo, y conlleva en gran manera a la progresión de la enfermedad aterosclerótica.
  • Los trastornos del colesterol: tanto del colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”) que sea elevado; como HDL (conocido como “colesterol bueno”) que sea muy bajo.
  • Los aumentos de los triglicéridos y  del ácido úrico van condicionando a que la enfermedad aterosclerótica progrese.
  • La obesidad abdominal es otro de los factores, ya que habla de la cantidad de grasa a nivel visceral. Se debe medir el perímetro de cintura. En el caso del hombre, lo normal es hasta 95 cm, y en el caso de la mujer, hasta 82 cm. Cuando se exceden de estos límites, son pacientes con más chances de desarrollar enfermedad aterosclerótica y sus posteriores consecuencias.

Hay otros parámetros más modernos y específicos, que son el dosaje de algunas grasas, como la lipoproteína A pequeña o la Apo A y Apo B. Estos no siempre se piden en las consultas de rutina, pero en un paciente que ya tiene antecedentes, es necesario hacerlo para conocer si tiene riesgo cardiovascular elevado.

EL ESTRÉS Y LA PERSONALIDAD

También son importantes los factores psicosociales, como el estrés que estamos viviendo permanentemente por cuestiones laborales o personales.

La personalidad también influye en este aspecto, como aquel que se hace demasiado problema por cosas que no son de tanta significancia.

CONSECUENCIAS

  • A nivel cardiológico, la consecuencia es la enfermedad coronaria. El paciente puede tener un infarto, que es la muerte de una porción del músculo del corazón, con lo cual se deteriora la fuerza de contracción que éste produce. Esto acarrea a tener cuadros de insuficiencia cardíaca a largo plazo.
  • A nivel cerebral, es la patología cerebrovascular, que deja pacientes discapacitados desde lo cognitivo hasta la incapacidad que tienen a nivel motriz o sensitivo.
  • A nivel vascular periférico, los inconvenientes son más que nada las lesiones que se pueden dar a nivel de las piernas fundamentalmente, y esto puede llevar a amputaciones en los casos más avanzados.

BUENOS HÁBITOS

Los hábitos saludables para contrarrestar los factores de riesgo son:

  • Cambiar el tipo de alimentación, incrementando el consumo de frutas y verduras.
  • Realizar actividad aeróbica semanalmente, superior a 180 minutos (que puede dividirse en 3 sesiones de 60 minutos o 30 minutos por día).
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Tratar de manejar un peso adecuado (lo que se logra con una dieta balanceada).
  • Evitar el consumo de sal, lo ideal es tratar es consumir los alimentos con la cantidad que ya tienen de por sí.

ACTIVIDAD FÍSICA

Previo a la actividad física, siempre es importante realizar un control médico para verificar si existen riesgos. Ya una vez establecido, se diagrama un esquema de actividad, el cual debe ser paulatino y progresivo. 

En general, la actividad física recomendable para hacer es la aeróbica, es decir, la que mueve grandes grupos musculares de manera ininterrumpida durante un lapso de tiempo que no debería ser inferior a los 30-40 minutos. Los ejercicios recomendados que pueden implicar desarrollo aeróbico son caminatas, escalador, remo o natación, entre otros. También, puede complementarse con bajas cargas de ejercicios llamados isotónicos con sobrecarga en altas repeticiones; con ello, se  irá ganando masa muscular.

ALIMENTOS PERJUDICIALES

Lo recomendable es evitar el consumo de sodio, el cual está presente en: fiambres, quesos, embutidos, enlatados (tanto dulces como salados), chacinados, encurtidos (aceitunas, pickles, ajíes), pan, pastas rellenas, facturas, mayonesa, mostaza, manteca, caldos (vulgarmente conocidos como “cubitos”), bebidas finamente saborizadas y artículos de copetín, son los principales.

El consumo de sodio se mantiene elevado en nuestro país, pero lo llamativo es que está siendo proporcionalmente más elevado en los más jóvenes (especialmente de 15 a 23 años), ya que esa población el día de mañana va a tener más chances de desarrollar las patologías ya nombradas.

CONCLUSIÓN

A pesar de los grandes progresos en la identificación de factores de riesgo cardiovascular, el desarrollo de alta y efectiva tecnología para el diagnóstico clínico y el amplio armamento farmacológico con el que actualmente se cuenta, las muertes por enfermedad cardiovascular continúan en aumento en todo el mundo.

Muchos y grandes estudios clínicos controlados, indican que los eventos cardiovasculares continúan y mantienen una alta incidencia. Aunque las modificaciones en el estilo de vida tengan un beneficio franco en la salud general, muchos pacientes continúan resistiéndose a cambiar sus rutinas diarias. De ahí que el médico debe continuar educando a sus pacientes con respecto al óptimo balance entre la terapia farmacológica y el comportamiento personal.


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